Ayer, yo volvía a soñar despierta, mirando a la nada, pensaba en ti, en tus ojos, pensaba en todas las cosas que quería que nos pasaran, juntos. Pensé en tus manos, en las mías, juntas, entrelazadas. Lo peor, lo que más me cuesta, es que si hubiera querido, eso habría pasado.
Y aún me pregunto por qué la respuesta que di fue negativa, deseaba decir que si, necesitaba decir que si. Y ahora, cuando estamos juntos, y pienso que podrías darme un beso, en vez de decir "Hola", se me cae el mundo encima.
Pero posiblemente, ahora te quiera porque no te tengo, porque fue esa tarde, la tarde que los dos conocemos, cuando empecé a morir por ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario