jueves, 5 de mayo de 2011
No acabarás con mi sonrisa.
Las apariencias engañan, tal y como engañas tú. Pareces la persona más simpática del mundo, incluso, a veces, lo eres, pero es solo según te convenga, según si esa persona le cae bien o mal a tu amigo. ¿Pero sabes qué? Que me da igual, no mereces la pena. Alguien debería ponerte los pies en el suelo, y contarte que le caes mal a todo el mundo, que te vas a quedar solo. Si te preguntas por qué es por el simple hecho de que eres patético, ¿en serio tienes que acomplejar y hacer sentir mal a las personas para sentirte bien contigo mismo? Tienes un grave problema, hay que quererse por como uno es, no porque los demás sean peores que tú.
Habrás destrozado todas las sonrisas que sean, y habrás hecho que otras personas derramen lágrimas por ti, pero conmigo no lo vas a conseguir, no, no podrás conmigo, porque soy fuerte, y porque se de sobra que no merece la pena amargar mi feliz día por una tontería como esa, porque si hay gente estúpida por el mundo, yo no tengo la culpa, porque sabes de sobra que me da igual lo que piensen de mi, que me gusta mi vida y no la voy a entristecer por tu culpa.
Y sobre todo, gracias, porque cada vez que dices algo con respecto a mi, me importa menos y me doy más cuenta de que jamás mereciste la pena, y sobre todo, cada vez que me dices algo me da más igual lo que pienses de mi, porque a cada palabra que dices más patético pareces.
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